Toda
la carrera he compartido proyectos de investigación con los mismos rostros de
siempre, a veces esto se vuelve sumamente mecánico, incluso llega a un hartazgo
con todo: con la escuela, con tu grupo de investigación y contigo mismo. La situación
de pandemia en la que nos encontramos actualmente aumenta la desesperación, el
estrés, la ansiedad, tristeza, enojo u otro sentimiento / emoción cero
positivo; pero lo que yo aprendí en este tiempo de resguardo fue explorar el
arte que produzco, este periodo me ha ayudado a fortalecer e incluso respaldar
lo que estudio e investigo respecto a estos seres y organismos microscópicos.
En
esta ocasión no vengo a escribir párrafos de citas, conceptos, libros y
significados, de hecho, me está costando escribir algo tan emotivo pues,
sinceramente no nos lo habían pedido antes, pero creo que relatar u exponer la
experiencia que te ha llevado a escribir sobre un tema es igual de interesante
que explicar con palabras súper rimbombantes tu investigación.
Este
escrito (o carta, como lo quieran ver) es tanto para ustedes como para mí.
No
saben el nivel de ansiedad que un cuerpo sumamente pequeño (como el mío) puede
contener, más allá de las mil tareas con las que tenía que cumplir, la que más
me causaba un conflicto inigualable era este texto al cual le llamamos
protocolo de investigación. Sesenta días en los cuáles conviví hasta gastarme
la vista con blogs e información relacionada a la ciencia, biología y
microbiología, ensayos y publicaciones que hablaban o hacían referencia al
kitsch al igual que artículos que retomaban al multiverso; poner en la barra de
“favoritos” de mi explorador todas esas páginas que en algún punto me iban a
servir sabiendo que si lo anotaba en un papel lo iba a extraviar, pues así soy,
ya me conozco. Tristemente no tengo una bitácora física para anotar o dibujar
cosas de mi tema, pero mi historial de búsqueda de Google me respalda perfectamente.
Era dedicarle de dos a tres días de mi vida a la semana a ese dichoso texto,
dentro de esos días había lapsos muy buenos donde acababa el capítulo o las
correcciones en un día, había otros en lo que no y sólo lograba escribir tres
renglones en un día, luego descansar y sentir un alivio, momentáneo, claro,
porque me encontraba en un loop al cual le tomé un orden para construir un
hábito momentáneo.
Fue
una odisea agobiante pues sobre-pensar acerca de los cambios que tenía que
realizar, lo que debía poner después… Les juro que no había tenido en toda mi
vida universitaria ojeras en las ojeras. Pero no todo fue malo.
Más
allá del desvelo, la mala alimentación (porque sí compañeros, hasta la fecha no
tengo un horario fijo de comida en plena cuarentena) el recorrido que hice
junto con el Multitschverso fue un juego mecánico en el cuál muchas veces me
quise bajar porque ya no sabía que más hacer.
Hablar
sobre qué es el multiverso, cómo es un microuniverso y porque lo relaciono con
el kitsch con personas que por primera vez escuchan sobre tu trabajo creo que
es más complicado que desarrollar este escrito, porque debes explicar cada
detalle y abordar los temas de una manera muy simple, sin exceder de palabras,
debe ser simple pero comprensible.
Es
curioso cuando alguien lee lo que hablo acerca de mi investigación, la mayoría
menciona que mi escrito se asemeja a un artículo científico, eso de alguna
forma me da en qué pensar, quiere decir que se comprende mi trabajo, que voy
por un buen camino, me parece lindo saber que personas ajenas al círculo donde
pertenezco les interesa lo que a mí
¿Y
cómo no les va a interesar la belleza que traen consigo
los microuniversos orgánicos que habitan en todo lo que nos rodea?
Hablar
sobre su permanencia, plasmar de diferente formas y en diferentes soportes las
imágenes visuales que crean estos seres por sí solos en ambientes predilectos
para su desarrollo; me di cuenta que escribir e investigar respectos a un tema
en específico no sólo es para una nota sumatoria, sino que va más allá de eso,
pues refleja quienes somos y como vemos el mundo al que pertenecemos, de esa
manera le mostramos a nuestro entorno qué nos atrae de eso que observamos, cuan
detallado lo percibimos o qué sacamos de él, cada proyecto que hemos llevado a
cabo tiene una razón de ser, posee una personalidad e incluso carácter pues
nosotros nos contenemos en esa obras plásticas, digitales, esas investigaciones
o esos escritos.
Es
por esa razón que escribir, hablar, hacer requiere una sección de nuestro
tiempo, pero más importante, requiere de nosotros de nuestro sentir, de nuestro
ánimo y esfuerzo, es lo que aprendí en esta cuarentena, las cosas van a salir
mucho mejor si le dedicamos el tiempo que se merece, los frutos se ven a
futuro.
¿Qué
más les puedo contar?
Que
estoy muy satisfecha con la estructura de mi investigación, que a pesar de
pelearme a cada rato con él o hacerle un gran berrinche, me representa, me
refleja y también me exhibe. Que, en este proceso de entender la nueva
normalidad, salen cosas sumamente interesantes que pueden relacionarse mucho o
poco con tu objeto de estudio, pero, sobre todo, este tiempo tan extenso que
compartimos con nosotros mismos el hacer algo, es lo que nos salva de la locura
y la monotonía.
Busquen,
encuentren y nunca lo dejen.
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