Es difícil, no el escribir sino....

Es difícil, no el escribir sino, tener que seguir hablando de esto. Por si no fuera poco, a  todas las restricciones que hay de por medio, se le sumaron una multitud más. Así mismo representa una extrañeza, en lo personal, dado que la estabilidad inmediata que me proporcionaba el caminar como resistencia a mí mismx y a esta cultura acelerada, se ha ido. No voy a decir que no he salido. He salido a la tiendita de a la vuelta, he salido a hacer las compras. Me he inventado dos, tres, cuatro excusas para poder moverme con más facilidad. Sin embargo, no he ido precisamente a buscar provisiones para la supervivencia del cuerpo biológico. Más bien–y una vez más– me he dispuesto fuera para reconocerme (o de menos buscarme) en un cuerpo colectivo.

 

Lo primero que note fue,  que las prácticas artísticas siempre se encuentran expandidas “fuera”—es decir, en la calle, o mejor dicho, en la esfera social— y, sobretodo, mediante, durante y después de una crisis.

Es cierto que en cuanto a crisis o catástrofe, es importante contemplar qué estructuras afecta; es decir, que ninguna crisis es igual a otra aunque las consecuencias o necesidades que detone puedan ser similares. Es cierto que lo que aquí queda es sobrevivir el propio espacio. Aquel que se construye como espacio-de-resguardo para unx mismx. Aquí me pregunto, ¿cómo se diferencian la insuficiencia/dificultad respiratoria que tanto nos repiten por todos lados, de aquella que se encuentra y se hace presente, de menos, la mitad de las noches del diario? ¿cómo unirse a una colectividad en fuga constante?

 

Por otra parte, los hongos en los  árboles de mi alrededor se notan más. Todo contiene y arroja tiempo. Simultáneamente, buscamos gastarlo o emplearlo de la mejor forma posible. Para progresar. Para ser unos super-humanos. Porque claro, cuando esto pase, estaremos en la “nueva-normalidad” y obviamente seremos diferentes. ¡Únete! tú, lector, que me estás leyendo por deber o por vil curiosidad de un espacio que siempre está y que si no se acciona es porque no se quiere; únete a la campaña del deber-ser, del 5g, únete al deseo compartido que nos rejuvenecerá cuando nuestro peso pueda compartirse en espacios públicos, caguamas comunales y residuos de saliva. Únete a la promesa. Únete sí y sólo sí ya dejaste tu mala~vibra atrás, si ya te cortaste el pelo y las uñas (no importa si quedó feo), únete si ahora tu repertorio discursivo es vasto, vasta tu oratoria y sendas tus curvas.

De esta contingencia, recuerdo— porque ahora organizo en recuerditos o notitas; así configuro un tiempo dentro de la pausa, la velocidad y lo inmóvil—haber tomado uno de esos sellos de CLAUSURADO de una barbería local. Me pareció un gran chiste, aunque el sello remita a un lugar específico (por el municipio, por el folio), encontrarnos todxs bajo esa cualidad. La de ser clausurados. De dentro hacia afuera resulta una imposición y señalado (mal visto) es quien no es “responsable” de acatar las medidas sanitarias. De fuera hacia dentro siempre ha existido y ha sido remarcable la alienación.Y de sí mismo para unx mismx en tanto medida espacial, cada quién sabrá (o quizá no) si va a pasitos en la sombrita, o si da zancadas.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.