Halar
sobre el otro. Mi proyecto intenta presentar una perspectiva sobre el otro y
las relaciones que como seres individuales establecemos con los diferentes
tipos de “otro” que nos rodean. Presentar este proyecto que deviene de un
espacio imaginario y profundo, pues está íntimamente relacionado conmigo no ha
sido fácil.
El
proyecto lo presente con las personas que vivo, mismas que en este tiempo de
encierro y ausencia se han vuelto importantes para mí, pues más allá de
convivir con ellas a diario, he logrado crear vínculos afectivos con ellas,
ahora forman directamente parte de mi vida e infieren en ella, pues forman
parte de mis decisiones y logran conmoverme a diario. La relación con estas
personas hasta hace un año desconocidas se ha vuelto tan significativa que
ahora quiero que entiendan mi forma de ver el mundo, que escuchen mis
pensamientos y me importa como ellos ven lo que hago, mi visión del arte y la
vida.
Estas
personas con las que vivo son variadas, pues comparto habitación con una
antropóloga, que todo como un tema de estudio. Así mismo en la casa viven dos
profesores, una de inglés y el otro de literatura, quienes por ser más grandes sufren el complejo de superioridad por ser
mayores, así mismo están un casi egresado de Derecho y una estudiante de primer
año de los mismo, finalmente esta un ingeniero con frustración de arquitecto
que además es zurdo y una chica de ciencias políticas. Menciono lo que son
porque es parte fundamental de poder hablar con ellos, pues sus carreras en
gran medida han influencia sus vidas y por lo tanto su forma de hablan, pensar
y actuar.
Presentar
dicho proyecto no ha sido fácil, pues me da miedo generar una nueva visión de
mí, pero sobre todo me da miedo que me conozcan, que se acerquen de más a mi
intimidad y conozcan cosas emocionales sobre mis. A pesar de esto presentar
este proyecto que se ha vuelto un reflejo de mí y una proyección sobre lo que
pienso fue interesante. Primero estaba nerviosa como casi siempre que expongo
mis proyectos, el corazón latió fuerte y luego solo tuve que dejar de pensar y
únicamente dejarme llevar para explicar aquello que conozco bien.
Los
reuní en el área común y donde nos hemos conocido mejor, ahí cerré las cortinas
de los grandes ventanales pues las paredes son pocas, apague la luz y aproveche
los recursos con los contamos así que con el proyector y mi computadora les
proyecte mis ejercicios, piezas y textos.
Conforme
avanza en la plática y leía mis textos los nervios se fueron y el miedo fue
desapareciendo, poco a poco se iba afianzando la conversación y la confianza
con la que explicaba, así como con la que ellos se acervan a mí, al principio
el sudor frio recorrió mi cuerpo y me costaba pronunciar palabras así como
ligar oraciones completas, sentí como si el corazón se fuera a salir del pecho
de lo fuerte que latía, pero después pareció como si cada texto lo recitara y
cada ejercicio estuviera en un museo, recordé como se produjeron esos
ejercicios y como fui llegando a este punto de mi proyecto.
Las
caras de mis vecinos de vida no eran muy satisfactorias, algunos me miraban
como críticos como si fueron jueces y estuvieran evaluando mi forma de pensar,
otros se miraban conmovidos y algunos más desconcertados, expresiones que al
ser vistas no lograban hacerme entender que pensaban o sentían, si esto era
grato para ellos. Pero proseguimos, cuando notaba que había ciertas dudas o sus
expresiones se volvían aún más serias rodeaba un poco más el tema y trataba de
profundizar.
Desdés
de 20 min de atención y cuando termine de explicar, hubo un momento de
silencio, uno de esos en los que no se sabe que paso y entonces esperamos lo
peor, me pregunto si los grandes artistas o científicos se sienten así cuando
muestran el resultado de su investigación, me pregunto si los políticos se
conmueven con la formalidad de los rostros cuando dan un informe, me pregunto
si a los profesores también les tiembla el pecho cuando dan clase al esperar
que sus alumnos les hagan comentarios.
Ultimo
acto… ¿Después de la tempestad viene la calma? El silencio su tempestad es
cierta, pero la calma no se hizo ahí, hicieron preguntas, tenían algunas dudas
y eso no fue fácil responder, ¿pues como le das una respuesta a alguien que no
te hizo una pregunta? Ellos preguntaron desde su rama, desde lo que saben o
creen saben y se preguntan así mismos pues no alcanzan a comprender todo lo que
pienso o como lo pienso, lo bueno es que no todos son así, solo egocéntricos de
derecho son así.
Pero
cuando soy yo, cuando me siento bien y creo saber lo que estoy diciendo y
explico y me presento y hago cosas que me gustan, cosas que sienten en la
cabeza y hasta la punta de los pies, es entonces cuando creo que les puedo decir claramente lo hago y
ellos aceptaron esas respuestas, los derecho lo tomaron aunque no quedaron
completamente satisfechos, los demás quedaron algo satisfechos, uno de ellos
dijo, no eres tan tonta como pensaba y eso me dio una pequeña fe para creer que
esto es lo que me gusta hacer.
La
experiencia quedo, una vez terminada la exposición pensé en infinidad de posibilidades
de cómo pudo haber ocurrido la presentación de mi tema, sin embargo, el tiempo
ya había sido, ese primer enfrentamiento a un público diverso me abrió nuevos
panoramas y nuevas formas de pensar en mi proyecto, creo que aun puedo hacer
otro tipo de experimentaciones y hay nuevas cosas que escribir.
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