Todos nos merecemos un premio
Un espejo de cuerpo completo de
segunda mano y un par de hojas arrancadas de lo que le llaman bitácora me
acompañaron para hacerme de nuevo las preguntas que busco responderme, aunque
esta vez no serían para escribirlas en dicha bitácora, en un documento de Word
o en una entrega para Moodle. En esta ocasión sería mi propia voz la que le
explicaría a mis propios oídos lo que he estado haciendo, pensando,
escribiendo, exponiendo y tratando de resolver.
Comencé parándome firme y derecha,
como cuando uno se encuentra en el podio y quiere salir bien en las fotos,
frente al espejo que comenté antes, lo primero que pensé fue en una publicación
de alguna red social que decía “si te miras por un tiempo prolongado al espejo,
tu cabeza comenzará a deformar tu cara” en otra publicación se leía “si te ves
fijamente en un espejo, después de un tiempo, puedes ver figuras de otras
realidades”, y creí que quizá sería bueno verme distinta al finalizar el breve
monólogo que estaba por comenzar.
Empecé
por lo que creí que sería el inicio de todo, explicarme que mis proyectos
constantemente repiten dos conceptos: vacío y contenido. Al preguntarme sobre
lo que veo actualmente en mis proyectos, vuelvo a éstos mismos conceptos, pues
cuando no conocemos algo, aparece un vacío en nuestro saber, espacio que sólo
una imagen es capaz de llenar, quizá no reconozcamos en texto y palabra lo que
es, pero el signo aparece y se vuelve contenido en nuestro comprender. Las
personas somos pepenadores en un mundo lleno de signos insignificantes,
elementos que se pueden llamar A o B, y recogemos estas imágenes como si fueran
nuestras, rara vez nos tomamos el tiempo de preguntarles si se quieren ir con
nosotros, y las desechamos cuando pasa su fecha de caducidad, cuando pasa
aquello que nos interesó.
Me
dí cuenta de lo manchado que estaba el espejo y que necesitaba un trapo limpio
y agua. Con una sonrisa un tanto extraña, me dije: ¡CONCÉNTRATE!
Después
de eso, comencé a contarme sobre lo que me interesó en un principio, el papel y
sus cambios como contenedor debido a sus cambios de forma, pues al ser
manipulado pierde gran parte de su sentido original: ser una superficie plana
para fungir como soporte; cuando se manipula y se deforma, comienza a formar
parte de una serie de módulos tridimensionales que interactúan con el espacio,
convirtiéndose en un medio por sí mismo. Y seguía pensando en que quizá al
verme mucho tiempo en un espejo me pueda deformar, y pensé entonces que también
cuando hablamos de nuestros proyectos por demasiado tiempo, se deforman, pero
¿Cuánto es demasiado?
Para
éste punto, dos compañeros cuadrúpedos y peludos se unieron a mi monólogo, uno
llegó a sentarse y estar atento a lo que pasaba por la ventana mientras el otro
contoneaba su cola esperando algo distinto al resto de los días que hemos
pasado encerrados, no los culpo ¿No estamos todos esperando eso?
¡CONCÉNTRATE!
Seguí
platicándome, ya ni tan firme ni tan derecha como al inicio, ésta vez empecé a
hablar sobre una frase que ha sido fija en mi investigación “El fanzine habla
de todo y de nada”, intenté explicarme sobre lo rico que es este medio que
empezó en la blancura y flexibilidad de las hojas blancas, y llegó a nuestras
manos que necesitan interactuar con lo que consumimos, que necesitan tocar,
doblar, cortar, disfrutar y reír. Tal como lo hacemos nosotros desde que “confinamiento”
comenzó a ser una de las palabras más buscadas en el mundo.
Voltee
a ver a mis compañeros cuadrúpedos, sus orejas se movían de un lado a otro como
intentando entender ese lenguaje que no incluía ninguna de las palabras que a
ellos les importan. Se me ocurrió decir entonces “a veces perseguimos lo que
queremos como los perros a su cola, hacemos uno que otro chiste y contamos
cosas que nos parecen buenas para recibir un premio”.
Aquí me di
cuenta que no podría seguir contándome sobre mis propias preguntas, que Es
inevitable que los fenómenos repentinos que compartimos hoy en día influyan en
la manera en la que el arte se produce, consume y difunde. La situación de una
pandemia global conlleva una variante de discursos que el arte ya ha tratado: individualismo,
aislamiento social, diferencias de clases y el cuestionamiento a la capacidad y
eficacia de los gobiernos de todo el mundo. Sin embargo, aunque los temas
parecen ser recurrentes, considero que la forma de expresión se ha visto
afectada en dos principales maneras: la primera es la creación desde los
espacios personales del artista, limitando su alcance a materiales
especializados y permitiendo un auge de experimentación matérica y objetual. Y
la segunda manera, en la difusión, ya que el uso de las alternativas digitales
ha cuestionado a lo físico y presencial, la interactividad y comodidad que
ofrecen han permitido un mayor alcance geográfico.
Al final del día
todos necesitamos mover las orejas para intentar entender lo que sucede
alrededor, ver lo que pasa en la ventana, y alegrarnos al recibir algo que nos
llene la boca de sabor.
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